miércoles, mayo 05, 2010

Sobreviviendo a La Muerte (( del Amor de la Vida ))

O como morir de a poco, un poco mas rápido que el resto de los mortales.

Seguramente usted vio El Efecto Mariposa. Sino, paso a resumírsela porque es clave para lo que viene después y válgame Dios, no quiero que no entienda ni una sola palabra de este texto (( epa, triple negación... bueno, le doy un segundo para que la decodifique y seguimos)).

¿Listo?

Bien, como le decía, El Efecto Mariposa es una película muy mala, pretenciosa y complaciente, en un nivel básico, de los deseos de la psiquis. Sigue la historia de Ashton Ketchum, un joven entrenador de psicólogo, que no recuerda muy bien su infancia ni donde atrapó su primer legendario por una extraña enfermedad heredada de su padre. Por suerte tiene varios save game antes de cada gimnasio y, ya que su vida es una mierda, se pone a mirar que hacía por ese entonces. La cosa es que cuando levanta un save game, puede actuar de manera diferente, y eso hace que "el futuro" entre comillas, porque es el presente de cuando lodea el save game, mute de manera insospechada, siguiendo la lógica del efecto que le da nombre a la película.
El efecto...mmmm... mmaaaa... mariposa... Vamos, ¿Todo le tengo que explicar?
Bueno, a lo que voy con todo esto es que cada vez que vuelve al futuro/presente sus NEURONAS SE RECONFIGURAN (( lo pongo en mayúsculas porque es demasiado genial )) y le sangra la nariz, justamente porque SUS PUTAS NEURONAS SE MUEVEN DE LUGAR POR LOS RECUERDOS NUEVOS.
Burrada fisiológica aparte, es una buena metáfora para demostrar lo profundo del cambio. A Ashton le duele el pasado que muere y nace en él, esa masa de momentos que dejan de existir y se escapan de su mente, para hacerle lugar a un sinnúmero de alternativas que se solidifican en sinapsis nuevas. Que pueta.

Planear una vida con otra persona, por más que sea un plan compartido a medias, es como hacer un save game a futuro. Algo así como en el último Alone in The Dark, que uno puede ir al último nivel salteándose horas de juego, confrontaciones y rompecabezas a resolver, pero con la diferencia que, al igual que en El Efecto Mariposa, ese futuro es solo uno de los miles posibles. Mierda, cuando hagan eso en un videojuego vamos a haber llegado a lo que Peter Molyneux viene prometiendo juego tras juego y nunca cumplió.
Me estoy yendo un poco por las ramas, avíseme, que sino sigo ad infinitum.
En fin, cuando uno formaliza una relación y comienza a tener un prospecto de futuro, tiende a "clavar la bandera" en ese futuro ideal. Bueno, suena como el ojete y ustedes, mentes putrefactas, con solo pensar en clavar algo ya tienen una erección. Digamos, "Hacer un faro" de ese futuro ideal. Sabiendo completamente la naturaleza volátil y efímera de ese futuro, uno asienta las bases de una relación en algo que todavía no existe y solamente es UNO DE LOS MILES posibles (( lo pongo en mayúsculas porque remarcan mi punto )) pero, acá hace entrada el aspecto emocional... No nos importa. Lo creemos único y hasta destinado a ser. Los sentimientos nos cagan la razón y nosotros ESTAMOS FELICES DE QUE ASI SEA (( Lo pongo en mayúsculas porque es verdad )), porque, seamos honestos, un mundo de lógica y razón, Vulcano aparte, es una mierda sinsentido. Y así, bajo la luz de ese Faro de la Tierra Prometida, bajo el calor incipiente de un hogar que nunca tuvimos y siempre deseamos, nos lanzamos ante cualquier eventualidad, hacemos los sacrificios más arriesgados y nos sublimamos en la pequeñez de recibir un poco de amor y nada más. ¡Faaah! Estoy peor que Borges yo.

Pero puede suceder que ese futuro, tan utópico y endeble, desaparezca de buenas a primeras, por las incidencias del tiempo, los roces de la cotidianeidad o por un tema de usos horarios y cosas personales que no les importa ni vienen al caso, pero seguro que ya tienen una idea, si no tienen vida propia. Y entonces les sangra la nariz.

Y sangra todo el futuro, desde el próximo segundo hasta la muerte misma, que se acerca, a pasos agigantados, a veces, hasta esconderse atrás de un frasco de pastillas recetadas contra la ansiedad o debajo del último escalón de la escalera. Y sangran los hijos y sus nombres, y la casa y el perro y la vida de ensueño altamente posible que ahora solo es parte del imaginario que le corresponde a los idiotas optimistas, a los tontos enamorados, esa especie que nos contaba en sus filas y ahora solo vemos pasar con incredulidad y desconfianza, mientras nos acurrucamos en la sombra del hastío y el odio. Recuperamos la razón debajo de capas y capas de sentimientos muertos y planteamos una ciencia de los embrujos del amor. Analizamos con muchísima más precisión, somos mas certeros que nunca, calculadoras humanas, perfectas maquinarias del psicoanálisis. Y es evidente, querido, como no te diste cuenta, flor de boludo resultaste ser…

En el caso que a usted le esté sucediendo esto, sentirá que está muriendo un poquito por dentro y, efectivamente, ESTÁ MURIENDO POR DENTRO. Por lo menos su futuro más perfecto. El que realmente le importaba, digamos. Y es muy probable que usted también quiera agregar al obituario el concepto de amor, de alma gemela, de felicidad o de la proporción perfecta para hacer Mostanesa. Está gratamente invitado a hacer una fosa común para todo lo bueno y feliz que existió en su vida. Mierda, es su miseria, no voy a decirle como generarla.

Bueno, quizás si. Con una lista. A todo el mundo le gustan las listas.

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